Carta del Libertador Simón Bolívar al Presidente Morales

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Sr.
Juan Evo Morales Ayma
Presidente Constitucional de la República de Bolívar
Palacio de Gobierno.

Señor Presidente: Le dirijo esta carta profundamente afligido por la situación en que se encuentra mi hija predilecta. Tanto Ud. como su amigo allá en Venezuela, suelen decir que todo lo que hacen corresponde a un pensamiento libertario e integrador que yo habría proclamado, sin embargo su comportamiento me llena de contradicciones, y como humilde soldado de mi patria, tengo la obligación de aclararle algunas cosas.

En primer lugar debo recordarle que la libertad y posterior fundación de las repúblicas americanas las hicimos pensando en las ideas nobles y liberales de la ilustración. Pensando en brindar felicidad a los pueblos de América, bajo los auspicios de una nación liberal que nos preste su protección.

Su amigo Chávez se parece más a los que reinaban en la tiranía que expulsamos de América que a los dignos soldados que luchamos contra ella. Por eso me preocupa tanto la admiración que Ud. ha expresado por él y por el dictador de Cuba.

¿Olvida que el dos de enero de 1814 dije “Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos”? Y no en otra cosa se ha convertido Venezuela gracias al desgraciado error de otorgarle más poderes de los legales a su presidente. A Ud. le digo, sobre sus amigos, que “Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder” (15 de febrero de 1819) y que “Es una mancha miserable el querer mandar a todo trance” (15 de abril de 1823)

Me aflige también la manera en que el gobierno que Ud. dirige se enfrenta a todos cuantos proclaman su oposición a ciertas acciones suyas. Parecieran estar llenos de rencor y de afanes belicosos. Quiero recordarle también que “En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración” (23 de febrero de 1825) hacia todos. Y si hay opositores que critican y observan sus políticas, yo le digo que “el que manda debe oír, aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores propios”

Si Ud. cree que los insultos y diatribas, tanto en política interna como en política exterior, son la forma correcta de ganar al enemigo, no sabe que “Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad” (15 de abril de 1823)

Recuerde Ud. que yo dije que “El sistema de gobierno mas perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política” cosa que francamente no veo en ninguno se sus países. Más bien me parece que Ud. y sus amigos pretenden dejar a los pueblos sin seguridad, sin estabilidad, sin felicidad y sin bienes. Debo recordarle a Ud. también que “La propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de sus talentos, industria o trabajo”.

Todas estas son leyes fundamentales en países de gobiernos legítimos, justos y liberales.

Finalmente me gustaría que Ud. recuerde que “Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad, han exterminado al fin a sus tiranos” (15 de Febrero 1819)

Tales son, señor, las observaciones y pensamientos que tengo el honor de someter a usted para que los rectifique o deseche según su mérito.

Libertador Simón Bolívar

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Los políticos y la soberanía selectiva

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La injerencia de Estados Unidos siempre fue notoria. No hay que olvidar las penosas declaraciones del ex embajador norteamericano Manuel Rocha durante la campaña presidencial del año 2002, que sirvieron para que Evo Morales, de un respetable tercer puesto, ascendiera a un comodísimo segundo lugar.

Entonces Evo Morales Ayma era un gran defensor de la soberanía nacional. Y en parte, una de las cosas que esperaban quienes votaron por él era un serio cambio respecto de ese tema. No las cuasi declaraciones de guerra que discursea su amigo Chávez (porque ese es una banda presidencial con boca) pero una relación dentro del marco del respeto mutuo, como Estados iguales ante la comunidad internacional, con intereses comunes y contradictorios, pero capaces de tener relaciones cordiales avanzando en los temas que nos convengan a ambos.

Posteriormente, en la campaña presidencial del año 2005, Chávez anuncia su preferencia por el candidato Morales. Es cuando surge ¡oh sorpresa! Un nuevo defensor de la soberanía nacional, nada más y nada menos que Jorge Quiroga Ramírez, después de años de no decir nada respecto de la injerencia norteamericana, se sentía ofendido por el apoyo chavista a Evo Morales.

Hoy, y ante la clara actitud hostil del gobierno del MAS frente a los Estados unidos, finalmente la embajada estadounidense tiene un perfil bajo dentro del Estado boliviano. Pero no nos libramos de las injerencias extranjeras, ahora es el amigo del presidente quien tiene sus narices siempre dentro de nuestros asuntos ¿Dónde quedó Juan Evo Morales Ayma defensor de la soberanía nacional?… pues está ahí, en palacio de gobierno, contentísimo de tener al todopoderoso Chávez de mentor. Porque Evo ya ha dicho que admira a Chávez y a Castro, y esa admiración lógicamente conlleva a la imitación.

Imitación que obviamente nos lleva a pensar que el Presidente sueña con hacer de Bolivia una Cuba o una Venezuela. Paradigmas de libertad, riqueza, tolerancia y democracia que representan ambos países ¿verdad?

Creo que nos perdimos algo… es decir, cuando los ciudadanos votamos en las elecciones, generalmente lo hacemos por un plan, o por unas propuestas, o por una nueva actitud. Pero por lo visto aquí también se cumple la regla del manual táctico de Manolito (el personaje de Quino) “cuando un elector se traga un programa de gobierno, en realidad se traga dos, el que tú le estás ofreciendo y el que realmente se está tragando”

Como la soberanía que tanto defienden nuestros políticos es selectiva, posiblemente en los futuros foros y debates por las candidaturas presidenciales, tendremos que preguntar a los candidatos a qué país o a cuál presidente piensan que debería alinearse el Estado Boliviano.

Un caso similar se ha dado recientemente en la Asamblea Constituyente. Cuando el órgano ejecutivo se entromete (Presidente o Vicepresidente mediante) en los asuntos de la Asamblea, nadie dice nada. Pero cuando el órgano judicial les dice a los asambleístas que la aprobación de la visión de país no va, porque no se incluyó al constituyente Lazarte, aparecen Félix Cárdenas y todos los oficialistas para defender la sacrosanta soberanía de la Constituyente.

¡Por favor, en qué quedamos! O se entrometen todos o no lo hace nadie.

La soberanía de la Constituyente no implica que ésta pueda transgredir leyes, simplemente que los constituyentes debieron haber podido trabajar tranquilos y sin interferencias de nadie en la redacción del texto constitucional.

Nadie debió haber viajado a Sucre para decirles a los constituyentes cómo hacer su trabajo, qué tipo de constitución diseñar, qué textos aprobar. Pero ahí donde se viole una ley, ya sea en la constituyente, el las universidades autónomas o en los regímenes autonómicos departamentales, el órgano judicial tiene la obligación de intervenir.

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¿La Asamblea Constituyente ilegal?

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La convocatoria a la Asamblea Constituyente (AC) fue hecha a través de una ley de la república, aprobada por dos tercios del congreso y promulgada por el Presidente Morales.

Es ésta ley la que le otorga constitucionalidad y legitimidad legal. Define lo que es la AC, qué son los constituyentes, cómo deben ser elegidos, la modalidad de votación por dos tercios (en ninguna parte dice nada de mayorías absolutas) y, entre muchas otras cosas más, en el artículo 24 pone: “La Asamblea Constituyente tendrá un período de sesiones continuo e ininterrumpido no menor a seis meses ni mayor a un año calendario a partir de su instalación”

Es decir, si hubiésemos tenido la fortuna de elegir representantes sensatos, racionales y concertadores que hubiesen redactado una nueva constitución en cinco meses, tendrían que haber sesionado un mes más para alcanzar el período mínimo, o pedir al congreso una ley de modificación. De otra forma hubiesen faltado a la ley.

Pero como la cruda realidad es que en un año los señores no pudieron redactar ni la sombra de una Carta Magna, ahora deciden prolongar las sesiones ¿Quién les ha dicho que pueden hacerlo? Nadie, pero se creen lo suficientemente plenipotenciarios para hacerlo ¡Y creen mal!

Creen mal por la sencilla razón de que fue (como ya lo he dicho) una ley de la república la que definió la duración de sus sesiones, y tendría que ser otra ley de la república la que la extendiera.

Revisando el reglamento de debates aprobado por los constituyentes, podemos ver claramente en el artículo siete, que entre las atribuciones de la plenaria no ponen en ningún inciso que ésta pueda definir nada sobre la duración de las sesiones de la AC. Es decir, no tiene potestad alguna para definir la prolongación o no de sus sesiones. Ninguna instancia de la AC posee tal atribución.

Dicho sea de paso, y aunque este no es el tema, revisando el mismo reglamento de debates, en el artículo diez inciso “l” de las atribuciones de la directiva de la Constituyente dice: “Precautelar la independencia de la Asamblea Constituyente” y no puedo hacer más que reír.

Pero volviendo a lo de la duración de la Asamblea. Si en plenaria, o en comisiones, o en cabildo constituyente, o en comités sindicales constitucionales, deciden extender la duración de la Asamblea, ésta es simple y llanamente ilegal, inconstitucional, ilegitima, una burla, una completa payasada. Ningún ciudadano tendrá la obligación de acatar nada de lo que resulte de su prolongación.

La pregunta es ¿están preparados para eso los constituyentes? Porque de hacer lo que parece que pretenden, se arriesgan al total y completo fracaso del proceso (que ya venía siendo un fracaso de todos modos)

¿No sería mejor acudir al congreso, claro, con el riesgo de no conseguir los dos tercios necesarios, pero evitando la confusión, la ilegalidad y hasta el enfrentamiento que podría causar una decisión tan irracional como es pretender que son todopoderosos? ¿No sería mejor comenzar de una vez por todas con el diálogo y la concertación con los opositores, con miras a una verdadera, integral y unificadora refundación de Bolivia?

Estamos caminando al borde de la cornisa, y medidas imprudentes como esa pueden precipitarnos ya no a la desinstitucionalización y el desgobierno (punto en el que ya estamos) sino a la anarquía y al caos. Ciertamente nuestra Asamblea Constituyente nunca fue originaria jurídicamente hablando pues, para serlo, tendría que haberse realizado en la fundación de una nueva república, sin poder gubernativo constituido, sin orden constitucional. Es simplemente una Asamblea a la que se le delegó la misión de reformar la Carta Magna en su totalidad ¿y quien le delegó esa función? El poder constituido en el Congreso Nacional.

Yo no se si el proceso constituyente aun se puede salvar. Ni siquiera se si valga la pena extender las sesiones. Lo que si se es que las irresponsabilidades, de larga data, desde antes de Evo Morales, pero también con él, nos vienen arrastrando hasta donde estamos, cada vez mas hondo dentro del desastre. Y lo catastrófico de todo es que este desastre no tiene fondo, siempre se puede estar peor y cada vez caemos más bajo.

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Déjà vu

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Los empresarios privados analizan la situación de Bolivia, se reúnen, conversan, debaten y sacan conclusiones. Redactan trece puntos que pareciera que el gobierno asume como una suerte de trece puñaladas dadas por la “oligarquía empresarial”

¿La respuesta? mandar al empresariado a que “trabajen ocho horas en lugar de hacer política”… ¿Dónde escuché eso antes?… ¿Dónde?… ¡Claro! Es la misma respuesta absurda que le dieron a la Iglesia Católica cuando dijo su verdad, “que se dediquen a rezar en lugar de hacer política” o a los prefectos opositores cuando les dijeron que “trabajen en lugar de hacer política”

Es, además de tonta, una respuesta ignorante. ¿Quién le ha dicho al gobierno que la gente no puede hacer política? Todos los ciudadanos tienen el derecho y el deber de hacer política. La política guarda estrecha relación con el manejo de los asuntos del Estado, y al ser este nuestro Estado, tenemos la obligación de participar en su administración al menos haciendo uso de nuestro derecho a opinar.

Y si se trata de los empresarios, sin desmerecer a otros sectores, ellos tienen un rol muy importante que jugar en esta encrucijada porque son los llamados a generar empleos y riqueza. Que hay algunos que aprovecharon de créditos estatales, por supuesto que sí. Pero también hay algunos vicepresidentes que cometieron actos terroristas, y no por eso decimos que todos los vicepresidentes sean ex-terroristas.

La lógica está funcionando a revés en nuestros días. En realidad cuando hay algunos sujetos que son “x”, entonces no se puede concluir que todos los sujetos sean “x”, puesto que los otros mas bien son “y”

Este tipo de afirmaciones son muy fáciles de lograr. Que los cocaleros se dediquen a sembrar coca en lugar de hacer política quemando prefecturas. Que el presidente se dedique a gobernar en lugar de hacer sindicalismo. Que el gobierno se dedique a administrar los asuntos del Estado en lugar de meter sus narices en la constituyente. Que el presidente se dedique a hacer cumplir las leyes en lugar de defenestrar al poder judicial. En fin, hay cientos de posibilidades.

Lamentablemente, la diferencia es que tanto la Iglesia como los empresarios como los prefectos pueden y deben verter opiniones políticas, pero ni los cocaleros ni nadie debe quemar prefecturas, el presidente tiene que dejar de ser sindicalista, el gobierno no debe meter sus narices en la constituyente y el presidente debe respetar al poder judicial.

Por supuesto que todos podemos opinar políticamente y hasta hacer política. Me pregunto ¿donde estaría Morales si alguien le hubiese obligado a plantar coca en lugar de hacer política?

Creo que ya es suficiente de tantas patrañas gubernamentales. Todos en Bolivia están haciendo política, algunos mala y otros buena. Los unos, de formas destructivas y desinstitucionalizantes, los otros a través de pronunciamientos, manifiestos y movilizaciones pacíficas. A los primeros les mandamos víveres, los felicitamos y les brindamos apoyo gubernamental, mientras que a los segundos los condenamos, descalificamos y llenamos de adjetivos. Cuando era niño había una canción que decía “vamos a ver cómo es, el reino del revés”… pues ya lo estoy viendo.

El problema es cuando los que tienen ciertas obligaciones para con el país se dedican a otras cosas. ¿Quién debe gobernar para todos y no para los que le conviene? ¿Quién debe escuchar a todos y no solo a sus allegados? ¿Quién debería fortalecer las instituciones republicanas y no destrozarlas? ¿Quién debió haber evitado que Bolivia sea un país inviable para las inversiones? ¿Quién tendría que trabajar codo a codo con el empresariado para incrementar la productividad y la competitividad en la economía, para así generar empleos? ¿Garantizar las libertades ciudadanas, la separación de poderes y el respeto a la democracia, es obligación de quien? Principalmente estas son labores del gobierno, pero como el MAS parece estar en otro tren, tenemos que encargarnos nosotros los ciudadanos. Por eso la sociedad boliviana se ha sobrepolitizado, cuando las cosas están bien, nos preocupamos poco, pero cuando las cosas andan como hasta ahora, nos preocupamos mucho. Así de simple.

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