Barbarie aymara

Share Button
Alrededor de la media noche del jueves vi las imágenes… Unos ponchos rojos, esos que también son bolivianos, pero que últimamente se creen los únicos bolivianos, esos que supuestamente son mis hermanos, pero que últimamente están enemistados con quienes como yo, pensamos diferente, degollando a unos pobres animales.

Este tema tiene varias aristas que tocar. Nunca fui activista de los movimientos de defensa de los animales, siempre me conformé con respetarlos y respetar sus espacios. Es decir, hacer mi parte dejándolos vivir en paz, que tienen el mismo derecho que nosotros. Ayer pensé ¿qué culpa tienen esos perros? Definitivamente, fue injusto.

Los ponchos rojos nos amenazaron e intimidaron con su manifestación, bárbara y salvaje. Me recordaron a los videos que circularon por Internet de unos extremistas islámicos degollando a personas frente a las cámaras. ¿Qué sentido tiene? ¿De verdad creen que las autoridades a las que han amenazado no representan a nadie? Les llamaron “traidores” y dijeron que eso pasaría con los traidores como Rubén Costas, Manfred Reyes, Mario Cossio y otros líderes de oposición. ¿Acaso no saben que si les hacen algo, siempre existiremos otros ciudadanos dispuestos a reemplazarlos y a continuar resistiendo?

Estamos cada vez más lejos de la paz y la seguridad, y lo que más me apena de todo esto, es que haya sido Evo Morales, el primer fruto de la evolución positiva de la democracia boliviana, quien ha generado las condiciones apropiadas para que esto suceda, quien nos ha traído hasta aquí.

Los análisis politológicos o sociológicos vendrán después… las posibilidades de balcanización, de ugandización o de bosnianización, se verán después. Primero viene la impresión, mala, confusa, desoladora, entristecedora, decepcionante.

Share Button

Permanent link to this article: https://jlizandrocolmos.com/2007/11/23/barbarie-aymara/

La furia de Álvaro y la muerte acechando

Share Button
Noto algunas señales de furia y frustración en las últimas apariciones del compañero Álvaro, pareciera que pensó que hacer lo que le plazca en democracia sería tan fácil como asaltar una remesa. ¡Grueso error! Por eso la democracia es tan apreciada y tan popular en el globo, mientras más consolidada se encuentra, menos puertas disponibles tienen los que buscan salidas desastrosas, pero incluso en una democracia pichona como la nuestra, hay muchas puertas que, aunque disponibles, son muy difíciles de abrir.

En los siguientes días mueren la Asamblea Constituyente y/o las Autonomías. La primera hace rato que está más allá que acá, y son meros artilugios los que le han brindado algunos días extras de descuento. Las segundas se ven amenazadas por el puñal de una renta política que, de aprobarse en los términos que pretende el gobierno, aniquilará la posibilidad de su existencia real.

La Asamblea Constituyente le serviría al gobierno para, entre otras cosas, consolidar la posibilidad de estructurar un Estado con mucho mayor poder del necesario, ergo una sociedad con mucha menos libertad de la requerida, y un retoño de presidencia vitalicia (vía reelección indefinida) que le serviría al señor Morales para poder continuar con su política de transgredir las leyes a diestra y siniestra, sin el temor de que en algún futuro, los bolivianos le podamos pedir cuentas a través de un juicio de responsabilidades. Sería el crimen perfecto, no porque los delitos no hayan sido descubiertos, sino porque, en una patética recreación de regímenes como el cubano, podría cometerlos y morir en el poder antes de recibir los castigos merecidos. El derecho se extingue cuando el criminal pasa a mejor vida.

Creo que esta es la primera fuente de furia y frustración del vicepresidente. Ya no se si porque ingenuamente creen que son el mejor gobierno de la historia de Bolivia, o porque les ha fascinado la dulzura del poder, pero el objetivo final de la AC es restringir en la mayor medida posible, que otros se hagan con el gobierno en futuras ocasiones. ¿Podrán conseguirlo? Eso prontito lo vamos a saber, clarito va a ser si se muere el monstruo o terminan por imponérnoslo.

La AC fue herida de muerte porque los hombres y mujeres del oficialismo nunca tuvieron un verdadero proyecto de país, uno que englobe e incluya a todos los bolivianos. Pero el problema no ha sido que carezcan de la capacidad para articular uno, finalmente podrían haberse puesto de acuerdo con la oposición y diseñarlo juntos, el problema ha sido que nunca tuvieron la intención ni la necesidad de contar con uno, el afán siempre ha pasado por utilizar el cónclave para mantener el poder el mayor tiempo posible, la lógica persistente ha sido encontrar la forma de que los salvadores de Bolivia no sean removidos del gobierno por muchos años.

Las autonomías, por otro lado, siempre han sido la antítesis de lo que se ha buscado en la AC. Es absurdo pensar que un grupículo de oligarcas que tienen como norte la centralización del poder político y económico, van a promover un sistema de descentralización. Podrá ser más eficiente en el campo de la administración de los recursos económicos del Estado en base a las necesidades y a la realidad de cada departamento. Podrá ser más legítimo desde el punto de vista político y democrático, puesto que los ciudadanos de cada departamento eligen a quien mejor refleja, con las ideas y con las acciones, su ideal de bienestar y progreso. Pero es, definitivamente, sinónimo de compartir el mango de la sartén, y eso es lógicamente inadmisible para el gobierno más centralista de nuestro último medio siglo de democracia.

La posibilidad de existencia real de autonomías departamentales pasa, inevitablemente, porque las mismas cuenten con los recursos necesarios e indispensables para poner en marcha proyectos de desarrollo en cada región, y con ellos, generación de empleo y bienestar. Hay que admitir que la propuesta del bono dignidad ha sido una estrategia digna de un buen partido de ajedrez, sin embargo es necesario puntualizar que quien dice que el recorte al IDH es indispensable para pagar una renta a los ancianos, está mintiendo. El IDH es un impuesto del 32% a los hidrocarburos, pero aun están las regalías que se cobran por un 18% y que perfectamente alcanzan para pagar el bono propuesto. ¿Y para refundar YPFB? Para eso están nuestros “aliados”, las “potencias petroleras y tecnológicas” Venezuela e irán. Estos argumentos, absolutamente racionales, son la segunda causa de la furia del compañero Álvaro.

Composición gráfica: rodr160.blogspot.com
Share Button

Permanent link to this article: https://jlizandrocolmos.com/2007/11/22/la-furia-de-alvaro-y-la-muerte-acechando/

Eggs

Share Button
¿Hasta dónde debe llegar el estómago diplomático en las cumbres internacionales? Como siempre, creo que en política (y la diplomacia es otra forma de política) es necesario tragar sapos, pero de ninguna manera rococos.

Los rococos, para los que no los conocen, son unos sapos extremadamente grandes que se podrían encontrar en el lago Titicaca, y uno de estos animalejos fue el que no estuvo dispuesto a tragarse el Rey Juan Carlos en Chile.

Finalmente tenía que aparecer alguien con los cojones bien puestos que le hiciera notar a Chávez, y a otros bocones que han aparecido por la región, que seguir las reglas y lineamientos de la diplomacia es una cosa, y ser estúpido es otra.

Los discursillos del dictador de Venezuela son mucho más que desmesurados, están llegando a extremos inaceptables dentro de los marcos de respeto que exigen las relaciones internacionales. Solamente los gobiernos como el nuestro, que se regodean con ser los alarifes de un proyecto de autoritarismo continental, aceptan que un autócrata ex golpista se inmiscuya en sus asuntos internos e insulte a sus ciudadanos.

En Bolivia los opositores hemos sido amenazados por el bufonezco personaje que, creyendo que todos somos de su condición, nos ha dicho que urdimos el derrocamiento de Morales y que nos las vamos a tener que ver con él y con las miles de kalashnikov que ha adquirido en los últimos tiempos.

Nosotros, ingenuos, esperábamos una respuesta contundente de nuestro gobierno, defendiendo a sus ciudadanos, por muy oligarcas o no que fueren, pero ciudadanos bolivianos al fin. Serán oligarquías, pero son nuestras oligarquías. Sin embargo la respuesta fue un agradecimiento al patrón gracias patrón por defendernos y ayudarnos.

De todos modos no le tememos a él ni a sus kalashnikov, los bolivianos hemos lidiado con tiranos y dictadores en demasiadas ocasiones, los conocemos y sabemos cómo deshacernos de ellos.

La monarquía española, por otro lado, la tiene bien clara, Rodríguez Zapatero se llevará muy bien contigo, pero por respeto a su investidura te callas y le dejas hablar. Aznar podrá ser lo que él quiera, pero primero, y por sobre todas las cosas, es un ciudadano español y no voy a permitir que ningún dictador bananero descalifique a uno de mis españolitos en mis narices, así que te callas.

A mi me gustaría que Chávez hable, pero no de las oligarquías bolivianas, de Estados Unidos o de José María Aznar. Me gustaría que hable de la inflación del 18% de Venezuela, de la pobreza que se ha incrementado, del desempleo que sigue cuesta arriba, de sus poderes absolutos en los remedos de instituciones democráticas que tiene en su país, de las bases de datos de venezolanos opositores que utiliza para perjudicarlos, de la cada vez más inexistente libertad de expresión, de los medicamentos gratuitos que no existen, de la buena vida que se dan él y sus acólitos mientras (y a pesar del inmenso ingreso de Venezuela por hidrocarburos) su pueblo sigue igual de pobre y menos libre.

Vivimos en pleno siglo XXI, ya no podemos quedarnos callados ante las imposturas y la demagogia, ya no podemos aceptar charlatanerías baratas. ¡Por Dios! Hemos avanzado miles de años de historia, no es la primera vez que un desequilibrado propone hacernos esclavos para ser felices, ni es la primera vez que escuchamos discursitos patrioteros para endulzarnos los oídos. Lamentablemente, tampoco sería la primera vez que volvemos a caer en la trampa de la tiranía.

Eggs, para los que no lo saben, es una palabra inglesa que significa huevos, unos elementos que últimamente escasean por estos rumbos, pero que por lo visto a la corona española no le faltan, ni en cantidad, ni en calidad, ni en tamaño, y los tiene en el lugar pertinente. Los líderes bolivianos tendrán que financiar una campaña intensiva de importación de tan preciados objetos, para decir lo que tienen que decir y hacer lo que deben hacer en el momento propicio. De otra forma estaremos tan perdidos como los hermanos venezolanos.

Respecto de la actuación del Rey Juan Carlos ¿qué puedo decir? ¡Outstanding my lord! ¡Felicidades su majestad!
Share Button

Permanent link to this article: https://jlizandrocolmos.com/2007/11/14/eggs/

Reglas

Share Button
Cuando hablamos de Estado de derecho o de Institucionalidad nos referimos a las reglas de convivencia que organizan y regulan el funcionamiento de la sociedad boliviana.

Por eso la gente no se equivoca cuando incluye dentro de la institucionalidad a organizaciones político partidarias, órganos del Estado y normas todas (que incluyen procedimientos) principalmente.

Cuando se habla del respeto a dicha institucionalidad no solamente se hace referencia al ciudadano común (que posee un poder político y económico pequeño), sino también a los ciudadanos que, circunstancialmente, ostentan algún tipo de poder adicional, político y/o económico, capaz de determinar el destino de muchos bolivianos.

A primera vista, pareciera que solamente en los segundos pesa la responsabilidad de llevar adelante, a través del respeto y buen funcionamiento institucional, al Estado boliviano. Y se podría pensar que los primeros, al ser su influencia marginal, pueden darse la libertad de transgredir las pequeñas reglas de juego que enmarcan sus acciones (leyes de tránsito, impositivas, obligaciones ciudadanas, etc…)

Sin embargo, y antes de abordar la importancia del cumplimiento de las leyes por parte de los ciudadanos gobernantes, quiero insistir en la evidencia del error de dicha visión. Una sociedad sin cultura de respeto al Estado de derecho, no puede reclamar por sus malos gobernantes, puesto que son elementos de la misma sociedad los que forman agrupaciones políticas y posteriormente, accediendo a instancias de poder gubernativo, ponen en buen o mal funcionamiento la maquinaria estatal.

Pero es evidente que quienes peores males pueden causar a los Estados son los ciudadanos a quienes, habiendo jurado cumplir y hacer cumplir las leyes, se les otorgan poderes adicionales para que en representación nuestra, administren y pongan en marcha las instituciones republicanas.

Por eso no debería ser de “oligarcas” reclamar porque nuestro presidente respete las decisiones tomadas por los bolivianos en el referéndum del gas, y si quiere cambiarlas, pedir que lo haga a través de un nuevo referéndum. Tampoco que los actos gubernamentales sean respaldados por leyes de la república y no por vulgares decretazos.

Tampoco tendría que ser de “contrarrevolucionarios” (como diría el compañero Álvaro) indignarse porque un senador del partido oficialista, junto con toda su parentela, construyen su mansión dentro del Parque Tunari.

Por otro lado, no debería ser de “cholos masistas” pedir que se admita que en el oriente boliviano, así como hay tierras muy bien trabajadas, también hay tierras de engorde y hasta mal habidas, y que por lo tanto (a través del cumplimiento de la ley y no de tomas ilegales) estas deberían ser revertidas al Estado.

Tampoco debería ser de “indios de mierda” indignarse por la violencia fascistoide de la Unión Juvenil Cruceñista. Ni de “pro-imperialistas” reclamar al Estado (tan quejón contra las oposiciones) que utilice las leyes y los procedimientos pertinentes para castigar a los culpables de una u otra acción violenta.

No somos, ni “macacos masistas” ni “blancoides derechistas” los que queremos que en las investigaciones y juicios por febrero y octubre de 2003, y enero de 2007, se incluya a todos, moros y cristianos, porque la responsabilidad no es algo que solamente se le tenga que exigir al gobierno. Ser gobernante no implica que se pueda usar la fuerza indiscriminadamente. Pero ser parte de los movimientos sociales tampoco implica tener la libertad de transgredir las leyes, hacerse firmar un amnisticio, y desembarazarse de los posibles excesos que uno haya cometido.

Le hemos hecho creer a la gente que nuestras normas, nuestras instituciones, todo el andamiaje gubernativo, es deficiente, y que era necesario “refundar” el país para solucionar nuestros problemas, sin primero haber intentado utilizar de manera rigurosa y cabal dicha institucionalidad. No se lo hizo antes y no se lo está haciendo ahora.

Nuevamente la analogía del la esposa infiel sobre el sofá, cuyo marido descubre in-fraganti y, como solución, decide vender el sofá. Nosotros pensamos que, cambiando el viejo sofá por un sofá plurinacional, la mujer se va a convertir en una santa ¡Que ingenuos! la mujer continuará violando las leyes, revolcándose en la corrupción, y abandonando su casa al desorden, porque el problema es ella que no respeta las reglas del matrimonio.

Share Button

Permanent link to this article: https://jlizandrocolmos.com/2007/11/12/reglas/

Older posts «

» Newer posts

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD