Diferencias entre dos mafias

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intocablesSuelo equiparar la diferencia entre la arbitrariedad de este Gobierno y la de los anteriores, con la que existe entre la mafia del alcohol de los años 20 y la actual mafia del narcotráfico.

Me explico: ambas mafias cometen actos delincuenciales y manejan sus acciones y negocios dentro de la ilegalidad, pero los mafiosos italianos de los años 20 trataban de guardar ciertos códigos de honor mínimos, como la lealtad para con “la familia” (miembros del grupo mafioso), el valor de la palabra empeñada y cierto grado de caballerosidad con los adversarios.

La mafia del narcotráfico superó a sus antecesores en pragmatismo, pues se desembarazaron de cualquier atisbo de código de honor, estableciendo la dinámica del “todo vale” con tal de hacer negocios y vencer a competidores y adversarios.

Los Gobiernos que precedieron a Evo Morales, al no contar con el poder absoluto tenían, aunque no lo quisieran, una estructura institucional y normativa que les impedía actuar de modos absolutamente arbitrarios. Debían tratar de guardar algunas formas y cumplir un sinnúmero de requerimientos para llevar adelante sus acciones.

Las adquisiciones gubernamentales debían realizarse a través de licitaciones públicas y a lo máximo que podían aspirar los políticos era a lograr manipularlas si pretendían hacer algún negocio con ellas. Las acciones y leyes de las autoridades debían ajustarse a lo prescrito por la Constitución Política del Estado, so pena de ser declaradas inconstitucionales por un Tribunal Constitucional cuyos magistrados eran notables que estaban muy poco dispuestos a arriesgar su prestigio por favorecer a móviles políticos (caso del desafuero a Evo Morales). Los ministros debían cuidar mucho sus desempeños porque una mala defensa ante la interpelación legislativa solía traducirse en un cambio de ministro.

El Gobierno de Evo Morales, por la circunstancia de contar con el poder total y control de todos los órganos del Estado, le “mete nomás” igual que la mafia del narcotráfico.

Las adquisiciones del gobierno son importantes fuentes de ingreso para las autoridades corruptas, pues varias normas les autorizan realizar invitaciones directas y compras sin licitación, permitiéndoles cometer delitos como los vistos en el caso BoA o en Misicuni, haciendo del nepotismo, los palos blancos, los sobreprecios y otras barbaridades la moneda corriente de los negocios públicos.

Plan-Carlos-Romero-Ayer-Justicia_LRZIMA20130105_0031_3Igualmente, al haber elegido tanto a las autoridades del Órgano Judicial como Electoral, el partido de Morales ha contado con las seguridades de que despropósitos como la consulta post en el Tipnis, la doble reelección, los juicios políticos, la prohibición de campañas a la oposición mientras el oficialismo la realiza entregando obras y propagandeando el trabajo de los ministerios, etcétera, sean avalados por instituciones que se suponía tenían que ser idóneas, independientes e imparciales.

Y claro, la última muestra del desparpajo al estilo de las mafias del narcotráfico, es la burda argumentación del ministro Romero en la pasada interpelación. El funcionario en cuestión se ha dado el lujo de mofarse en la cara de los legisladores interpelantes, hablando de generalidades y evitando, por la vía del cinismo, responder por qué se utilizaron fondos públicos para intentar vincular, sin evidencia alguna ni proceso legal, a varios legisladores de oposición a una supuesta célula separatista.

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Liberales y “liberales”

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Eugène_Delacroix,_La_liberté_guidant_le_peupleSiempre me he declarado liberal, porque creo que el amor, respeto y protección de la libertad individual es el principio fundamental sobre el que debe construirse un orden social libre. Que las personas podamos actuar de la manera que mejor convenga a nuestros intereses, en todos los ámbitos del quehacer humano, y con el respeto por la libertad de los demás como único límite.

Pero existen ciertos supuestos liberales que me provocan seriamente la tentación de autocalificarme como anarquista, y no como liberal.

Son aquellos que defienden la dictadura de Pinochet por sus logros a través de la apertura económica, como si la prosperidad, la construcción de institucionalidad o el establecimiento de un régimen de “libertad económica” justificara el asesinato, la tortura, las desapariciones, los exilios y otros crímenes.

Algunos afirman condenar la violencia ejercida por Pinochet contra seres humanos y defender, únicamente, las medidas económicas adoptadas por el dictador, lo cual me parece un tanto de lo mismo, puesto que creo que los medios comprometen a los fines, y que si para lograr prosperidad es necesario matar gente, es mejor que nos quedemos como estamos.

Asumir que puede haber dictaduras buenas y dictaduras malas es entrar en el mismo juego que muchos comunistas, que solían distinguir entre violencia reaccionaria y violencia revolucionaria para justificar, de esa manera, el asesinato y aniquilación de los “enemigos de clase”

Seguramente debo ser muy tonto como para entender la diferencia entre matar a “comunistas subversivos” y a “perros burgueses” Lo que sé, es que únicamente comprendo la violencia como autodefensa y no como un medio para la defensa de una ideología, o la construcción de un proyecto político o visión de país.

Me perturban, también, aquellos que mientras dicen promover la libertad, en el fondo se refieren sólo al pedazo que les es más cómodo, porque en otros aspectos, como el homosexualismo o la igualdad de género, exhiben un conservadurismo de lo más tradicional.

440x4401362768048_equidad_generoEso me pasó con un amigo que me llenó de reflexiones morales cuando puse en Facebook “Que una mujer tenga los amantes que quiera y que en lugar de llamarla puta lo tomemos con normalidad” en referencia a una actriz de Hollywood que había revelado una listas de 36 parejas sexuales.

No se trata de establecer “pocas” o “muchas” parejas sexuales como norma moral, sino de definir que cada ser humano, sea hombre o mujer, es libre de decidir la cantidad de acuerdo a su propia voluntad.

Creo que entre parejas pueden llegar a diversas formas de relación, monógamas, polígamas, monógamas unilaterales, sumiso-dominante, sumisa-dominante, hacer tríos HMH o MHM o lo que se les antoje, siempre y cuando sea un acuerdo consentido entre los dos, sin presiones mutuas ni de terceros. Podemos ser bisexuales, homosexuales o lo que fuere, y mezclar y combinar todas estas y otras variables, siempre y cuando todo se realice por libre y espontánea voluntad de ambos, y entre personas mayores de edad. Se trata de acciones privadas que nadie tiene derecho de juzgar.

¿Cómo, sino sólo a través de un prejuicio arbitrario y conservador, se podría definir hasta cuántas parejas sexuales debería tener una mujer antes de ser catalogada como puta?, ¿Quién debería definir eso?, ¿Un religioso, un sabio, los hombres, los políticos?

Esto hizo que me ganara el calificativo de “feminazi” por parte de este amigo “liberal”.

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Manfred: el Houdini político

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Esta columna se publicó el 14 de octubre de 2009 en Los Tiempos, antes de las elecciones, cuando el sujeto en cuestión aseguraba que se quedaría en el país.

houdiniSe que esta columna, y probablemente otras que vaya a escribir, van a causar una serie de desamores hacia mi persona, pero dado que no estoy manifestando ninguna mentira, que mis opiniones siempre se han basado en información verdadera, y que siempre me he sentido y aún me siento libre de decir lo que pienso y siento, no veo ninguna razón por la que tuviera que guardar un “discreto silencio”. Especialmente si son verdaderas nuestras intenciones de que la política y los políticos en Bolivia sean distintos, y si no es pura pose eso de que estamos hartos de tanta chapucería y engaño.

Harry Houdini es conocido mundialmente como el mejor escapista de la historia, su espectáculo consistía en hacerse inmovilizar con diferentes tipos de cadenas, esposas, o cuerdas, así como ser encerrado en sacos, cofres u otros receptáculos, y huir de todos ellos rápida y sorprendentemente. Tan infalibles fueron sus hazañas, que su muerte se debió a una peritonitis agravada por unos golpes en el abdomen, y no a un error durante algún show.

Manfred Reyes Villa, candidato a la presidencia de Bolivia, es conocido -o al menos debería ser conocido departamentalmente- como el mejor escapista político de los últimos años, su espectáculo ha consistido en huir de cualquier atadura que implique compromiso, lealtad o responsabilidad con sus electores, puesto que siempre que hemos vivido situaciones extremas, él ha estado con un pie -si es que no los dos- fuera de Cochabamba, asegurándose de salvarse de cualquier peligro que pudiera correr.

Para el 11 de enero del 2007, por ejemplo, Manfred estaba ya en Estados Unidos, seguro de no correr ningún peligro ante el desgraciado conflicto que se armó en nuestra ciudad. Y que conste que no me estoy quejando de que alguien viaje al país que quiera cuando quiera, sino del hecho de que lo haga una autoridad que, al menos en teoría, debería mostrar mayor compromiso y lealtad por los ciudadanos gracias a quienes ha ostentado los cargos que se le han otorgado, y por quienes debería sentir un mínimo de consideración.

Para el 4 de mayo del 2008, día del referéndum cruceño por sus estatutos autonómicos, Manfred estaba en esa ciudad y prácticamente con un pie en el vuelo para Miami. Seguramente el temor era que el gobierno tratase de parar el referéndum con algún tipo de medida de excepción, que le permitiera detener a los líderes opositores arbitrariamente.

Otra ocasión en que los ciudadanos quedaron solos, aún estando Manfred en Cochabamba, fue para el referéndum revocatorio del 10 de agosto del 2008. Con la fácil excusa de que era ilegal, Reyes Villa optó por no defender una Prefectura que los ciudadanos le habían encomendado con sus votos, y ni siquiera fue capaz de votar por sí mismo, simplemente decidió abstenerse. Muy diferente a José Luís Paredes, que terminó peleando hasta el último momento, y que aunque de todos modos perdió el revocatorio, los ciudadanos que votaron porque se quedara fueron una cantidad mayor a la de ciudadanos que le habían elegido el año 2005. Manfred tenía en Cochabamba muchas más posibilidades que Paredes, pero prefirió la salida fácil.

0003No es costumbre de Manfred hacer lo del buen Capitán del barco que, a diferencia de las ratas que son las primeras en huir, se asegura de salvar a la mayor parte que se pueda de los pasajeros y tripulación, e incluso se afana por tratar de salvar al mismo barco, llegando muy comúnmente a hundirse con él.

Este, evidentemente, no es el comportamiento de un verdadero líder, y más bien debería recordarnos a un Tuto Quiroga que, en el momento en que poseía una tremenda credibilidad ante los bolivianos, y cuando el gobierno de Carlos Mesa requería de todos los apoyos posibles para sacar el barco a flote, prefirió quedarse en Estados Unidos cuidando su imagen para unas elecciones en las que de todos modos Evo Morales le hizo trizas.

Lo que sucede es que a los líderes, esos ciudadanos que las sociedades miran como paradigmas, se los necesita precisamente en los momentos de crisis y de peligro, en las ocasiones en que temeraria y audazmente se deba resolver enredos que amenacen peligrosamente el orden social, y no tanto en los momentos en que todo anda bien.

Esa es la razón por la que cada vez que veo a Reyes Villa haciendo campaña y transmitiendo su fútil discurso, me pregunto: ¿Y cuándo nos volverá a dejar Manfred?

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Despreciar a Juan

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article La mayor parte de los investigadores y analistas políticos coinciden en concluir que el electorado boliviano está dividido en tres partes más o menos iguales. Un 30% de electorado que sería el voto duro de Evo Morales, puesto que no estaría dispuesto a votar por ningún otro candidato que no fuera él, y que lo haría incluso en circunstancias en que pesaran sobre Morales ciertas dudas respecto de su carácter democrático y hasta de su honestidad.

Entre un 25% a 30% de electores que siempre han votado por opciones de oposición encarnadas en diferentes siglas, candidatos, colores y símbolos en las últimas dos elecciones, y que su comportamiento común es el de no votar, bajo ninguna circunstancia, por el oficialismo. Este sería el voto duro de oposición.

Finalmente, un 30% de votantes cuyo apoyo ha tendido hacia el partido de gobierno (principalmente en las elecciones de 2009 que Evo Morales obtuvo el 64%). Esta porción del electorado está compuesta por personas con diferentes tipos de comportamiento electoral, pero tienen en común el hecho de haber apoyado a Evo Morales y al MAS con cierta medida de esperanza y expectativa respecto a mejores días, una mejor política, unos mejores políticos o la construcción de la plurinacionalidad. Nos es, sin embargo, un electorado totalmente convencido de las bondades del oficialismo y me animaría a decir que una gran proporción de él se siente defraudada por los signos de autoritarismo, corrupción e ineficiencia del actual gobierno. Este tercer segmento es la clave para la victoria en las elecciones de octubre.

Siendo este electorado la clave para una posible victoria, un electorado que apoyó a Evo Morales, a la visión de la construcción de un Estado plurinacional y a la idea de un “proceso de cambio”, no logro entender por qué algunos sectores ultra radicales de las oposiciones se empeñan en criticar y despreciar a Juan Del Granado arguyendo, precisamente, que apoyó al MAS en un momento dado, y tratando con ello de invalidar o al menos poner en cuestión a su propuesta política como una alternativa para el país.

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¿No se dan cuenta estos sectores ultra radicales que al despreciar a Juan Del Granado con tales argumentos están mostrando a este tercer segmento electoral su desprecio, y por las mismas razones?, ¿No será Juan, más bien, la figura apropiada para representar aquella esperanza y expectativa hoy defraudada?

He escuchado y leído críticas de distintos tonos en torno al acercamiento entre el Movimiento Sin Miedo y el Movimiento Demócrata Social. Las más de ellas apuntan a que Juan fue aliado de Evo Morales.

Creo que la respuesta a ellos debería ser “Sí, estuvo con Evo apoyando leal y militantemente como lo hicieron muchos bolivianos, abrigando esperanza y expectativa como lo han hecho cientos de miles de ciudadanos, apostando por un mejor país y una mejor política al igual que todos los que votaron por el MAS en 2009. ¿Quieres despreciarlo a él? Entonces estás despreciando a por lo menos un tercio del electorado”

Lo que la oposición ultra radical parece pretender es un absurdo: Ser la misma oposición de siempre, cerrarse a lo plurinacional y a quienes aún piensan que es posible; negarse a aceptar la articulación y complementación de una agenda y una visión entre oriente y occidente, entre autonomías, plurinación y república. Y eso es condenarse a obtener la misma votación de siempre y regalarle a Morales el tercer tercio.

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