La despenalización de las drogas funciona

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Hace diez años Portugal se convirtió en la primera nación occidental en aprobar una despenalización completa a nivel nacional. La ley, aprobada el 1 de octubre del 2000, abolió las sanciones criminales para todas los estupefacientes —no solo la marihuana, sino también “drogas duras” como la heroína y la cocaína. Esto aplica solamente a las drogas para consumo personal; el narcotráfico continúa siendo una ofensa criminal. Hoy contamos con una década de evidencia empírica sobre lo que en realidad sucede —y lo que no ocurre— cuando se eliminan las sanciones criminales contra la posesión de drogas.

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Almaráz, Guzmán, Olivera, Fernández y Regalsky responden contundentemente a García Linera

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Puedo diferir en muchas posiciones con los autores de esta publicación, pero sería insensato de mi parte no admitir que encuentro en ellos consecuencia con las ideas que siempre han defendido, además de una sólida capacidad intelectual para responder a las imposturas e hipocresías de aquel a quien hace ya mucho califico como la más grande mente totalitaria que ha creado Bolivia, Álvaro García Linera.

Me parece que todos aquellos que postulan a ser opositores o alternativas reales y serias frente al masismo, deben mirar con interés y tomar como ejemplo esta muestra de alegato y debate político alejado de la simple consigna, la mera reacción o el lloriqueo barato, y mucho más del odio o la subestimación.

El documento que aquí se presenta es, desde mi punto de vista, un inteligente conjunto de argumentos que desenmascaran la mentira y la demagogia del masismo, pero también un instrumento que hace palidecer a la mayoría de las declaraciones de las distintas corrientes de la oposición -normalmente inspiradas por el hígado y no por el cerebro- ante el que debieran al menos ruborizarse.

Por otro lado, debo decir que también hay muchas ideas en las que coincido y me sitúo en la misma posición que los autores. Como por ejemplo cuando Almaráz dice: Por nuestra parte, rechazamos tan oscuro y amenazante amasijo teórico, mezcla del pensamiento fascista con las tesis estalinistas y la vieja educación cívica escolar, y, sin lugar a dudas, preferimos la “ingenuidad liberal” de considerar la independencia de poderes como una norma de necesidad básica para construir, en el marco de la democracia plural del Estado Plurinacional, una veraz institucionalidad democrática en el sistema de justicia.

Finalmente, para aquellos que consideran “traidores” a quienes aquí firman, por haber supuestamente “abandonado el proceso de cambio”, voy a repetir algo que declaré en una entrevista de TV durante el conflicto del Tipnis cuando se mencionó a Alejandro Almaráz:

Me parece más sincera, auténtica y consecuente la posición de las personas (en la entrevista dije “de Alejandro Almaráz”) que lucharon junto con los indígenas para ayudarles a lograr sus reivindicaciones, y que ahora luchan junto a ellos para que aquellas sean respetadas, que la de aquellos que igualmente lo hicieron, pero que hoy pretenden desconocerlas.

Les dejo el enlace para acceder al documento en cuestión:

http://dl.dropbox.com/u/40180912/La%20Mascarada%20del%20Poder.pdf

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Latinoamérica y el retorno de la libre defensa

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Se suele olvidar muy fácilmente que la posibilidad de realizar libremente acciones de autodefensa frente a la violencia, el robo, la esclavitud y otros crímenes, es una parte de la libertad a la que los individuos renunciamos de común acuerdo, en pos de la construcción de una sociedad más pacífica y bajo condición de que sea el Estado, a través de instituciones diseñadas para ello, el que prevenga la agresión entre las personas y la castigue allí a donde se haya practicado.

Dicho con otras palabras: La libertad en su estado puro nos permite asumir acciones contra aquellos que pretenden o que logran agredirnos de alguna manera, pero dado que los criterios individuales para determinar la proporcionalidad, la justicia y la ecuanimidad de cada defensa o resarcimiento serían demasiado disímiles, generando un orden social sin reglas conocidas en el que cada persona pondría en práctica sus propias leyes, los seres humanos creamos aquello a lo que se llama Estado de Derecho.

Dentro del Estado de Derecho, las reglas generales de recta conducta (usando un término de Hayek) destinadas a proteger la vida, la libertad y la propiedad de las personas, se transforman en leyes de cumplimiento obligatorio y universal, y los individuos cedemos al Estado el derecho de usar la fuerza para hacer cumplir dichas leyes, a condición de que efectivamente se hagan cumplir, y de que esa fuerza no sea utilizada por los gobernantes en contra nuestra.

Pero ¿qué es lo que sucede cuando, habiendo renunciado a la libertad de usar la violencia contra la potencial, actual o consumada agresión, en favor de las instituciones del Estado, los individuos descubren que su seguridad no está garantizada? ¿Y qué sucede si las personas descubren que ese Estado, frente al que se cedió libertad y al que se le otorgó poder, además de no utilizar ese poder para proteger a la gente, para colmo de males lo usa para cometer aun mayores abusos contra los individuos?

Cuando eso pasa, la debilidad de las instituciones del Estado no sólo se gesta a partir de la ineficiencia, corrupción y absoluta falta de profesionalismo de los burócratas, sino también a partir de la desagregación social, caracterizada, primero, por la frustración y decepción de la ciudadanía frente a las instituciones públicas y, segundo, por el rechazo y hasta la animadversión contra ellas. Este es un sistema de impulsos y refuerzos mutuos que consolidan la crisis institucional, y al que Cayetano Llobet llamó “desinstitucionalización”

Pero dentro de todo el proceso de desinstitucionalización existe una fase final a la que podríamos llamar de “destrucción del Estado”, dentro de la que aparecen tendencias en la sociedad por recuperar aquellas partes de la libertad que se habían cedido en favor del Estado.

Aquí es cuando aparecen los muñecos de trapo colgados de los postes de luz de los barrios, como advertencia a los delincuentes sobre la ferocidad con que serán escarmentados si se atreven a cometer fechorías.

Un Estado que además de no proteger a los individuos frente a la inseguridad, comete por cuenta propia otro conjunto de abusos contra ellos, pronto los verá recuperando por sí mismos aquella posibilidad de resolver sus problemas de manera autónoma, con todas las desventajas, defectos, complicaciones e injusticias que ello pudiera causar.

En la inseguridad que viven nuestros países, tener un arma de fuego dentro de casa, en el negocio, y hasta portarla, ya no constituye pasar por encima del privilegio del Estado para usar la fuerza, sino una garantía personal contra potenciales agresiones frente a las que ese Estado no hace ni hará nada. Es el retorno de la libre defensa.

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2012 Crisis e Incertidumbre

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Oscar Ortíz Antelo

Oscar Ortíz Antelo. La fotografía pertenece a Creative Commons

Oscar Ortíz*

Los cambios y acontecimientos inesperados del 2011 continuaran impactando en el curso de la historia durante los próximos doce meses. La crisis económica europea y una posible recesión global, así como la primavera árabe, su evolución y contagio a otras naciones, parecen ser los principales motores de los cambios que veremos en el futuro inmediato. En Bolivia, no nos hemos quedado atrás y hemos tenido nuestra propia revuelta democrática contra el autoritarismo.

La economía mundial no tiene aun rumbo conocido. La crisis europea es de tal magnitud que ha provocado la caída de varios gobiernos y amenaza su proceso de integración . Los Estados Unidos ya vienen de una crisis profunda y la China pondrá a prueba su economía frente aún escenario de disminución de exportaciones. Una crisis de demanda global provocará la caída de los precios de las materias primas, afectando el crecimiento que han gozado las economías latinoamericanas durante los últimos años.

La política mundial enfrenta también un futuro incierto. Las elecciones en Estados Unidos y Francia pueden representar cambios importantes de gobierno. Las tensiones con Irán y sus pretensiones de convertirse en una potencia nuclear podrían crear un conflicto bélico de gran magnitud. La primavera árabe se debatirá entre la demanda de construir sociedades democráticas y la pretensión de los fundamentalistas de replicar el modelo de Irán. Las manifestaciones por democracia en Rusia, nos muestran un nuevo mundo en el cual la demanda de libertad de las nuevas generaciones y el poder del internet y de las redes sociales para enfrentar las restricciones a la libertad de información y de expresión, están derrotando a los regímenes más poderosos.

En América Latina, la evolución de la transición cubana, condicionada por la edad de sus principales gobernantes y la salud de Chávez, en un año electoral en Venezuela, serán factores que afectaran significativamente el destino de los países que forman parte de la ALBA y su intento de constituir una nueva hegemonía en Latinoamérica. El narcotráfico y la violencia seguirán siendo la principal amenaza a la estabilidad social de nuestras sociedades.

En Bolivia, la economía, dependerá exclusivamente de lo que pase con los precios internacionales del gas, los minerales y la soya. El consumo todavía tiene ingresos que lo alimenten pero el Estado está cada vez más limitado para pagar sus cuentas. La política se caracterizará por un gobierno que continuará enfrentando un desgaste apresurado y que se enfrenta al fracaso de sus políticas sociales y económicas para superar las causas de la pobreza y el estancamiento. Sus intentos por aniquilar a la oposición, fracasaran, porque lo que ya perdió es la ilusión de los ciudadanos en la alternativa que en algún momento representó el MAS. Las contradicciones internas y la corrupción de gran parte de sus estructuras inviabilizaran los intentos por recuperar el apoyo ciudadano que ya apostó por el pluralismo y busca una alternativa para un nuevo futuro.

*Ex presidente del Senado Nacional de Bolivia
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