El propio interés como sostén del mundo

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garcia linera uniforme sovieticoEn un libro titulado “El Socialismo Comunitario”, el Vicepresidente García dice que “En lo económico, lo que caracteriza al capitalismo no es el mercado […] sino que se genera y produce riqueza únicamente para obtener ganancia. Si en el socialismo se produce para satisfacer necesidades humanas, en el capitalismo sólo se produce si la producción genera ganancias”

Es verdad que el emprendedor capitalista tiene como objetivo la generación de ganancia, esa es su intención manifiesta. Sin embargo, al perseguir aquella meta se ve obligado a satisfacer la demanda de sus semejantes, es decir, sus necesidades, porque al brindar esa satisfacción es que consigue los beneficios que tanto persigue.

Aquí hay, entonces, una intención que se cumple “obtener ganancia” y el medio para lograrlo es “satisfacer necesidades humanas”.

El socialismo de García supuestamente tendría como noble intención la de “satisfacer necesidades humanas”, descartando el afán de lucro por considerarse algo inmoral. Sin embargo “No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés.”

Dado que la sola benevolencia no suele garantizar que todos nos ocupemos de satisfacer necesidades humanas, convertir la noble intención de García en un medio para obtener ganancia ha sido la mejor vía para incrementar la producción mundial de bienes para la satisfacción de aquellas múltiples necesidades.

Aquellos lugares a donde se ha intentado satisfacerlas, descartando la premisa de que quien lo hiciera obtenga algo que le interesa a cambio, se han condenado a la escasez o al trabajo forzado de personas que han tenido que ser obligadas por la coacción a realizar las labores que sus Estados les han asignado.

Las granjas colectivas de la Unión Soviética, tumba para cientos de miles de rusos, no fueron otra cosa que un vil intento por hacer trabajar gratuitamente a la gente para “la comunidad”. Al eliminarse el incentivo de la ganancia la gente pierde el interés por ser competente y satisfacer las necesidades de los demás.

La escasez venezolana es un reflejo de ello. Las personas que podrían producir los alimentos que faltan, o quienes podrían invertir para instalar fábricas de papel higiénico, deciden permanecer inmóviles porque nadie les garantiza que podrán quedarse con el fruto de su trabajo ni que su inversión será respetada.

Atlas ShruggedSon los espíritus talentosos, creativos y trabajadores quienes sostienen el mundo sobre sus hombros, pero si a esos espíritus se les dice que de ahora en adelante su compensación será equivalente a la de cualquiera que no invierta el mismo talento, esfuerzo o creatividad, simple y llanamente se encogerán en hombros y dejarán que el mundo caiga. E intentar que lo hagan contra su voluntad no sólo significaría restituir la esclavitud, sino que requeriría de altos grados de coacción y tortura que finalmente causarían su muerte, como en las granjas colectivas de la URSS.

Por otro lado, si decidimos eliminar el incentivo de la ganancia y la posibilidad de satisfacer el propio interés, y no forzamos a la gente a poner su máximo esfuerzo en el trabajo, obtendremos una sociedad estancada como la cubana. Llena de mentes talentosas y gente ansiosa por prosperar, pero desesperada por hacerlo en un lugar a donde el esfuerzo efectivamente implique recompensas frente a la mediocridad o el inmovilismo.

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¿Y qué pasó con la “Madre Tierra”?

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ecologia_millenium1En una columna pasada ya expresé mi rechazo a la idea de que el planeta sea visto como un ente con vida y voluntad, acreedor de derechos que pudieran estar –como en alguna ocasión lo dijo el Presidente de Bolivia- por encima de los Derechos Humanos.

Manifesté, además, que la urgente necesidad humana por preservar un medio ambiente sano y cuidar especies y ecosistemas del planeta, no obedece al interés de ninguna entidad llamada “Madre Tierra”, sino a nuestra propia necesidad de sobrevivencia y salud como especie, puesto que necesitamos un planeta donde vivir de la mejor manera posible, y muchas especies de nuestro mundo podrían contener la clave de graves enfermedades presentes y futuras, por lo que destruir tanto el medio ambiente como a ellas, sería equivalente a destruirnos a nosotros mismos.

Los seres humanos tenemos el privilegio de poder aprovechar de todos los recursos de la tierra, pero esa posibilidad también conlleva la responsabilidad de cuidarla y preservarla, para nosotros mismos, por nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Es por ello que no podemos admitir que la defensa del medio ambiente sea transformada en un mero discurso político; una perorata vacía, hipócrita y cínica, destinada solamente a cautivar electores, mientras que en los hechos llevamos adelante las más irracional explotación y destrucción de la naturaleza y sus bondades, actuales y potenciales.

Desde la forma estúpida de mutilar a los árboles cada invierno hasta la idea destructora de construir una carretera a través del corazón de una reserva natural, nuestros actos no coinciden en absoluto con discursos políticos gubernamentales y declaraciones constitucionales referidas a que somos respetuosos y armoniosos con la naturaleza.

Y no es por falta de recursos económicos ni por la ausencia de tecnología y conocimiento técnico. A estas alturas de la historia, el ser humano ha desarrollado la ciencia, la tecnología y la inventiva a extremos tales, que somos perfectamente capaces de encontrar soluciones que complementen la modernidad y el bienestar con la preservación de nuestra Tierra.

EcologiaNo, el problema no es de ausencia de recursos, sino de exceso de impostura e hipocresía. Igual que el discurso indigenista, nuestro gobierno ha utilizado el pachamamismo como un símbolo, una marca para el mercado electoral, que no tiene la más mínima intención de asumir de manera auténtica.

Y no es sólo esa inefable carretera que se pretende construir por el corazón del Tipnis, pudiéndosela hacer bordeando los límites del mismo, sino la contaminación y pérdida sin remedio de la laguna Alalay y el río Rocha en Cochabamba debido a la incompetencia de nuestras autoridades locales y departamentales, y a la falta absoluta de conciencia de la ciudadanía que no para de contaminarlas con escombros, basura y toda clase de deshechos.

Otro ejemplo son los ríos orureños, destruidos y contaminados por la actividad minera, que están comprometiendo seriamente la salud y el agua de todo un Departamento, sólo porque nuestro gobierno “pachamamista” no es capaz de imponer y hacer cumplir condiciones de responsabilidad ambiental a la minería, porque son sus aliados políticos.

Cada vez que veo a funcionarios de gobierno hablando de respeto a la “Madre Tierra”, me encuentro frente a mentirosos que cínicamente utilizan el discurso medioambiental mientras no mueven un dedo por transformarlo en hechos.

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De lo que el gobierno no quiere oír

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EvoMoralesEs bien sabido que a la mayoría de los niños no les gustan las espinacas. Sin importar su valor nutritivo, el simple hecho de tener que comer esas cosas verdes en lugar de una linda hamburguesa con papas fritas causa en ellos una casi instintiva reacción de rechazo.

Cuando se menciona el caso extorsión hablamos de una red de funcionarios, montada y orquestada dese las mismas entrañas del gobierno, que se encargaba, en unos casos, de obtener dinero para beneficio de no sabemos quién, chantajeando a personas en prisión o con procesos en curso, sobre la base de bienes inapreciables como son la libertad, la honra y la dignidad humana.

En otros casos, estos delincuentes se encargaban de armar complots contra autoridades electas para conseguir su destitución, vulnerando los invaluables principios de pluralismo, soberanía del voto y competencia limpia, sin los que ninguna democracia puede preciarse de ser tal.

No se trataba de simples funcionarios de último nivel traficando con minucias, sino de verdaderas tramoyas del poder para robar dinero, dignidad, decisión democrática a través del voto, honra y libertad.

El hecho de que el gobierno se niegue a ir tras los peces gordos de la red y pretenda que nos conformemos con los esbirros que están en la cárcel debería ser, de por si, motivo de escándalo y protesta nacional, y una seria señal de que el mismo Órgano Ejecutivo podría haber admitido y alentado los actos delincuenciales de la red, por convenir a sus intereses políticos.

Durante la única guerra civil que vivimos como República, la facción paceña utilizaba la idea de la descentralización como bandera de lucha, al punto que se hacían llamar “federalistas”, y sin embargo el único cambio que practicaron fue el traslado de la sede de gobierno a La Paz para ejercer el poder con el mismo centralismo secante, ineficiencia y ausencia de sentido práctico.

Cuando se vino abajo el sistema de partidos de la era democrática, el MAS y su caudillo Evo Morales ofrecieron, otra vez, un cambio en la manera hacer política agregándosele honestidad, ética, respeto del pluralismo y los Derechos Humanos.

946565_548258945212015_458692158_nPero ¿qué pluralismo puede existir cuando se mira al adversario como a un enemigo al que se debe eliminar por todos los medios posibles?, ¿de qué pluralismo hablamos cuando se encadena las autonomías a políticas y leyes impuestas desde La Paz con una única visión para todo el país?, ¿de qué respeto de los Derechos Humanos nos puede hablar un gobierno que ha privado de libertad a un prefecto por más de cuatro años sin sentencia, y que tiene a un Senador encerrado en la embajada de un país amigo porque se niega a otorgarle un salvoconducto como mandan los convenios internacionales?, ¿con qué cara nos pueden hablar de honestidad o ética cuando se niegan a destapar esa red de extorsión y, por el contrario, persiguen e insultan a quienes realizan las denuncias?

Lo único que ha cambiado aquí es que los que hacen uso y abuso del poder no son los mismos de antes, y que la abrumadora mayoría otorgada por la gente ha propiciado que los de hoy sean más descarados y déspotas. Pero de mejorar el miserable desempeño moral de la clase política boliviana, nada.

Esa es la espinaca que no queremos comer. Lo del avión no es más que un sainete, es la linda hamburguesa con papas para el espectáculo.

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La Destrucción del Estado en Bolivia

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tapaAnálisis de conflictos, medidas y hechos durante el primer gobierno de Evo Morales (2007-2008) en ocasión de la realización de la Asamblea Constituyente. La violencia, la ilegalidad y la irracionalidad reinaron en este periodo de la historia de Bolivia, tal y como lo mostró el autor a través de artículos de prensa, y más tarde por medio de éste ensayo con justificaciones teóricas.
Ensayo ganador de un reconocimiento del concurso mexicano “Caminos de la Libertad” entregado por Mario Vargas Llosa.

Descarga en ensayo aquí.

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