Chelsea, Dámaris, Nathaly, Carlos, José y Pablo se llaman los leones con los que he compartido preciosos momentos durante el último año.
No sé si dedicar esta columna a recordar aquellos momentos, a transmitir deseos y concejos, o a remarcar la bondad y la nobleza de sus corazones, sólo sé que me invaden las ganas por decirles y demostrarles cuánto cariño les tengo, y cómo es que he tratado –en la medida de mis posibilidades y limitaciones como miembro de una generación anterior- de comprenderlos y llegar a sus corazones tan sólo con ideas para compartir, y nunca con la imposición de una pretendida verdad.
Recuerden la importancia de cuidarse y velar siempre por sus propios intereses, puesto que su primera misión en esta vida es ser felices y porque, si no ustedes ¿quién habría de buscar su propia felicidad? Ser solidarios y compartir con aquellos a quienes se ama y se aprecia sólo es posible si ustedes están en condiciones de hacerlo.
Cuiden su libertad, valioso tesoro del que ni siquiera Dios quiso disponer a su antojo, permitiéndoles tomar sus propias decisiones sobre la base de sus metas y valores, que nadie tiene el derecho de suprimirles ni reducirles, y del que no deben abusar al extremo de suprimir o reducir la misma libertad de sus semejantes.
Mantengan también la bondad de sus corazones, pues la vida es tan dura y llena de crueldades, que la mayor amenaza contra las personas buenas es adoptar el cinismo, la corrupción y la maldad como moneda corriente. Al mismo tiempo, nunca pierdan la rebeldía de la juventud, y sepan orientarla hacia causas positivas que preserven la vida, la libertad y la justicia.
No olviden la importancia de asignar un momento y un lugar para cada cosa, que debemos tener un espacio asignado para todo, y que todo lo que hagamos debemos hacerlo bien, con dedicación y con cariño.
Los voy a extrañar muchísimo. Después de vernos tres veces por semana no es justo que se me vayan tan de improviso.
Construyan vidas lindas, con espacio para el amor, para el trabajo, para el estudio y la lectura, para los juegos y los deportes, para el ocio y la distracción, y para su vida espiritual.
Ya son bachilleres, comiencen a construir sus caminos con pasión, con energía y determinación, pero presten oídos compasivos a quienes hemos cometido ya tantos errores y tenemos la ingenua idea de poder evitar que ustedes tropiecen con las mismas piedras que nosotros.
No se hagan daño con relaciones sólo demandantes. El amor y la mistad siempre tienen sus problemas, pero necesariamente deben ser correspondidos y tienen que significar mayores bienes que males, de otra forma no sirven.
Sólo les pido que recuerden y consideren estas ideas, que sepan que estaré ahí si es que hago falta (para eso está el facebook) y que siempre sigan siendo esos leones hermosos que me cautivaron.
No puedo terminar sin mencionar que en este año lleno de clases, charlas y lecciones, también nos han acompañado Alba, Jackeline, Keila y Juan Gabriel, a quienes todavía les falta un año más y tendrán que elegir un nombre y un camino, pero que han sido parte esencial de 2013.
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